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martes, 6 de enero de 2009

Las huellas humanas halladas en Claromecó son de 29.000 años atrás

Una de las huellas halladas en el yacimiento Las Patas

El arqueólogo Mugueta junto al doctor Carlos Azcuy

El arqueólogo azuleño Miguel Mugueta confirmó a La Voz del Pueblo que las huellas halladas en el yacimiento bautizado como Las Patas, en El Caracolero de Claromecó, datan de unos 29.200 años según documentación recibida de parte del Instituto de Geocronología y Geología isotópica, de la ciudad universitaria de la UBA, y de su director Héctor Osvaldo Panarello. La entidad le giró la confirmación via correo electrónico al geólogo doctor Carlos Azcuy, director del equipo de investigadores, desatando un gran entusiasmo y abriendo un necesario debate para entendidos en la materia, a la hora de dar cuenta desde donde es que llegaron los primeros hombres cazadores nómades al continente americano.Si bien falta un último análisis en Canadá para lo cual se debe juntar un gramo de colágeno que se obtiene con restos óseos relacionados con las pisadas, hay pleno optimismo por la datación hecha y confirmada por los profesionales de la alta casa de estudios, que podría estar afirmando que estas huellas son las más antiguas de las encontradas en el continente americano, según contó Mugueta en una charla con La Voz del Pueblo.El arqueólogo dijo que "para hacer el fechado o datación radio carbónica que acaba de salir confirmado, debieron tomarse muestras de material orgánico".Mugueta no dejó pasar por alto el ejemplo de la playa fósil que se encuentra a la altura del faro de Claromecó, y de lo que se da cuenta en un informe presentado por la revista FOCO, en la que el geólogo marplatense Federico Ignacio Isla detalla la riqueza de unos 120 mil años que reposan frente a la vista de todos los veraneantes y pescadores.No obstante, el azuleño diferenció a Las Patas por tener como característica notable que el yacimiento es de caracter geológico y arqueológico debido a que se encontraron allí huellas de animales y del hombre totalmente compatibles con la época, y hace nada menos que 30.000 años atrás.Esa fecha coincide, según Mugueta, con una glaciación que unió en un puente terrestre de hielo al continente asiático y a Alaska, a partir de lo cual se abona la teoría de que el poblamiento de América se dio por grupos migratorios que pasaron de Asia a América por el estrecho de Bering. En este sentido indicó que "la gran pregunta es; si hace 30 mil años pudieron pasar esos primeros hombres y recién entraron a Alaska, ¿vinieron corriendo a Claromecó, o pasaron antes?, o tal vez los fechados para Alaska, hechos por los arqueólogos de EE.UU. pueden tener un error de algunos miles de años". Mientras tanto el arqueólogo graficó que en ese tiempo los nómades cazadores convivían con mamíferos de mucho más de mil kilos. Por ejemplo, un megaterio, (oso de 4 a 7 metros de altura), un gliptodonte (una mulita gigante del tamaño de un Fiat 600), o un mamut. "Son los mamíferos que convivieron con los primeros grupos prehistóricos de cazadores recolectores nómades que hacían incursiones desde las sierras de Tandilia o Ventania hasta la costa atlántica en busca de lobos marinos u otros animales o peces y que ocasionalmente los encontraban y no desperdiciaban la ocasión porque el rinde de sus médulas y cuartos traseros tenían una gran capacidad energética para estos grupos humanos que disponían de una movilidad importante al caminar unos 50 kilómetros por día", relató.Respecto al tipo de pisadas halladas en El Caracolero, explicó que se trata de "pisadas de tipo 35/34 y que pueden ser de un niño o una mujer, son tres. Una de las huellas hasta retuvo muestras digitales de la persona que hace 29.000 años pasó por un pantano o fondo de laguna, o una salida de arroyo", comentó Mugueta.PrecedentesUn yacimiento similar fue hallado en Monte Verde, y actualmente forma parte de la carrera de antropología. Se encuentra en Chile y data de unos 27.000 años. También está Piedra Furada en el norte de Brasil que registró 26.000 años antes del presente."Estamos frente a un gran debate que se puede dar en el mundo académico de la arqueología y la paleontología", admitió el entrevistado, que aclaró que este hallazgo es "patrimonio no sólo de Claromecó sino de la humanidad, porque la importancia que tienen las huellas humanas asociadas a estos grandes mamíferos que habitaron en el pleistoceno final era lo que planteba Florentino Ameghino y que los académicos norteamericanos desacreditaron completamente, por lo que la teoría evolucionista ameghiana quedó fuera de circulación por muchas años, y esto lo retoma después de lo que dijo hace 100 años", exclamó.DestinoEs un grave problema en la actualidad el poder decidir con prontitud lo que se debe hacer para poder preservar la piedra con las pisadas. Hay desconfianza por el accionar del mar, la propia naturaleza, y de hasta algún descabellado que se las quiera llevar a su casa", comentó con preocupación Mugueta, que por otra parte admite que es imposible tener un control sistemático de este yacimiento. Es por eso que se analiza la posibilidad de cortar la roca y poder extraer las pisadas para trasladarlas al Museo Aníbal Paz de Claromecó, o a Los Troncos de Dunamar, pero básicamente "lo que decida Claromecó", dejó en claro Mugueta que quiere -como el resto del equipo- que el hallazgo permanezca en la localidad, y también -en caso de ser posible- que pueda llevar el nombre de Juan Abruñeiras el sitio donde se hallaron estos históricos vestigios que prueban la vida hace más de 29.000 años en Claromecó.El conflicto de prioridadEl arqueólogo procedente de Azul sostuvo que finalmente fue la Dirección de Patrimonio dependiente del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, el que concedió totalmente los derechos de investigación al equipo que dirige el doctor Carlos Ascuy."Se tomó la determinación en base a la buena voluntad de los investigadores paleontólogos como la doctora Manera de la UNS y otros que no hacían un trabajo concreto en esta zona sino más al sur y esta zona si bien la tenían no había ningún trabajo salvo los del doctor Bonomo que trabaja en una escala mucho menor, en el Holoceno Medio", confió. Acerca de la relación con Bonomo, quien reclamaba la prioridad en el sitio; dijo que "es un excelente investigador, tenemos la mejor de las relaciones y nos parece que sus trabajos han sido iniciadores de resolver un montón de cuestiones y preguntas de la arqueología, pero la territorialidad y el status académico mezcla hasta cuestiones políticas, vinculado hasta con la dicotomía existente entre Claromecó y Tres Arroyos", ejemplificó.Qué había hace 29.000 añosProducto de análisis polínicos, realizados a partir del polen de los distintos sedimentos estratigráficos como los geológicos, de la fauna y la flora de aquella época, se puede obtener un perfil de las capas de polen que posteriormente se analizan para elaborar las conclusiones que dan mayor claridad a la vida de la época que se investiga"Hace 20.000 ó 30.000 años teníamos una gran laguna, o tal vez lago, que era llenado por arroyos de la provincia, pero que estaba conectado con el mar a unos 1000 metros de distancia de lo que lo está actualmente y por lo que algunos sectores eran de agua dulce, y otros de salada", describió.El ambiente estaba lleno de animales como focas, lobos marinos, grandes osos, mastodontes y mamuts.Mientras tanto el equipo del doctor Carlos Azcuy ya se encuentra elaborando una pelicula para poder presentar esta investigación en los próximos días y en donde será mostrado el ambiente de esa época en el que predominaban grupos humanos que se trasladaban en bandas de 40 personas para cazar a esos animales que quedaban empantanados y fáciles de ultimar.

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